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La importancia de trabajar la diversidad en el contexto educativo a través de la literatura

Entrevista con Valerie Billing


Muchas gracias por participar en esta entrevista. Me gustaría empezar con una breve introducción para aquellas personas que no te conozcan. Cuéntanos más sobre tu trayectoria. ¿Cómo llegaste a la enseñanza?

Actualmente me encuentro como profesora adjunta de inglés en la universidad Central College a pesar de que no era lo que tenía en mente. La primera vez que fui a la universidad me matriculé en la carrera de nutrición humana y odontología porque mis padres me dijeron que no podía vivir profesionalmente del inglés. Cuando empecé la universidad no me iba bien en las clases de química y, cada vez con más frecuencia, dejaba de asistir a mis clases de odontología para ir a otras de inglés. Durante mi segundo curso mis padres me dijeron que se divorciaban. Ahí fue cuando me dije: «Si os podéis divorciar, yo puedo estudiar inglés». Así es como empecé a formar parte de mi especialidad académica, que es donde siempre he pertenecido. Nunca me planteé lo que haría cuando acabara la carrera hasta que en un mismo semestre me apunté a una clase sobre Shakespeare y a otra sobre escritoras del Renacimiento. En un principio me matriculé en ambas porque eran las dos únicas clases que cuadraban con mi horario y que necesitaba para completar los créditos de la carrera. Pensé que iba a ser un semestre muy complicado y difícil de seguir con tanta literatura antigua. Pensé que iba a odiarlo y que lo pasaría muy mal y, sin embargo, cuando empezaron las clases me di cuenta de que me fascinaban y me enganché a ellas. La razón es la perspectiva de género que ambas clases incluían. La clase sobre escritoras del Renacimiento trataba sobre las primeras formas de feminismo y me sorprendió bastante leer a mujeres que habían vivido hace muchos años y cuyas obras hablaban de temas y cosas que resonaban conmigo, una mujer viviendo en el siglo XXI. En la otra clase, la de Shakespeare, descubrí que sus personajes femeninos hablaban también de cosas muy parecidas a las de la otra clase. Al mismo tiempo descubrí lo queer que son las obras de Shakespeare, que incluyen un alto nivel de homoerotismo; la heterosexualidad es algo completamente antinatural en ellas. El matrimonio únicamente se lleva a cabo al final de las obras en casos excepcionales, como, por ejemplo, cuando Dios baja del cielo y crea el matrimonio o, en muchas otras, el matrimonio no llega siquiera a celebrarse porque es una ceremonia que incomoda. Me estaba dando cuenta de que la literatura antigua reflejaba problemas y pensamientos que yo misma, una mujer joven del siglo XXI, también tenía. También descubrí lo mucho que molaba la literatura, que era tan desconocida para mí y quedé fascinada por el contraste entre lo extremadamente familiar y lo extremadamente extraño que resultaba todo. Ahí es cuando decidí estudiar esta disciplina en más profundidad. Y la universidad me introdujo a la enseñanza, ya que es una parte fundamental y para lo que nos prepara la carrera. Mi carrera duró siete años en total, los cuales se centraron sobre todo en prepararme para ser profesora. Al acabar encontré trabajo en una universidad pequeña de Illinois y después conseguí este trabajo en Central College. 

¿Cómo empezaste a enseñar la clase «Literatura LGTBIQ+»?       

Tuve la oportunidad de impartir esta clase por primera vez cuando trabajaba en Knox College, donde tenían una clase que se llamaba «Literatura y Poder». Era una clase bastante libre donde se podían incluir cualquier tema que te interesara. Las líneas de investigación de mi tesis fueron los estudios queer y de género que, como mujer, me interesaban mucho. También ayudó mucho que en esta universidad existía un gran número de estudiantes que pertenecían a la comunidad LGTBIQ+, el público perfecto para esta clase, la cual creé allí. La primera vez que la impartí fue muy divertida ya que incluí mis obras favoritas de temática LGTBIQ+. Además, el número de estudiantes era bastante alto y se tomaban muy en serio tanto la clase como los problemas que afectaban a toda la comunidad. Fue una experiencia totalmente diferente a la que mis otras clases en Central College vivieron, debido, en parte, a que las circunstancias eran diferentes: el número de estudiantes era bastante menor y, aunque mostraban pasión por los temas que tratábamos en clase, nunca se indignaban tanto como ocurría en mis primeras clases. Por el momento he podido impartir cinco veces esta clase, siendo las dos últimas aquí en Central College.

Entonces, ¿has notado una evolución demográfica por parte de tus estudiantes? ¿En qué se diferencian sus perspectivas? 

La clase en Knox era muy popular y atraía a estudiantes de todo el campus. La mayoría formaban parte de la comunidad LGTBIQ+ pero otra minoría también se apuntó a la clase para aprender a ser mejores aliades. Diría que las personas que integraban la clase en Knox eran las más progresivas, conocían la terminología más adecuada y moderna y entendían los problemas y las amenazas a las que la comunidad se enfrentaba. Knox es una universidad muy liberal y artística; la carrera con más personas matriculadas era inglés, de las cuales la mayoría decidían formarse luego en escritura creativa. La carrera de arte dramático era también muy popular. Al llegar a Central, todo eso cambió. El cuerpo estudiantil es mucho más conservador aquí, socialmente y políticamente hablando. Creo que esa es una de las razones de que los grupos no fueran tan numerosos. Sin embargo, he de decir que las personas que se han matriculado en la clase han sido, hasta ahora, muy similares en muchos sentidos, tanto aquellas en Knox  College como aquí en Central College. 

¿Crees que la clase es más necesaria en los EE.UU., en general, (y en el Medio Oeste, en particular) que en otros países? 

Basándome en mi experiencia, enseñar esta clase en una universidad pequeña, donde la comunidad LGTBIQ+ es invisibilizaba la mayoría del tiempo, es algo muy necesario, tanto para que las personas que forman parte de la comunidad se vean reflejadas en el currículo como para aquellas otras que quieren mejorar su condición de aliadas. Otra de las carreras más populares aquí en Central College es la educación, por lo que se hace imperativo proporcionarse una formación a aquellas personas que decidan matricularse en ella conozcan diferentes técnicas con las cuales apoyar a la juventud LGTBIQ+. Si bien es algo crucial en todas partes, lo es más aquí, una zona rural de Iowa muy religiosa donde muchas personas siguen en el armario y no se habla de temas relacionados con la comunidad LGTBIQ+ y, de hacerlo, siempre van acompañados de un tono muy negativo. Es muy importante que el alumnado vea representaciones positivas dentro de la comunidad, especialmente aquellas personas que van a dedicar su vida a la educación, para entender mejor cómo funciona el sistema y poder apoyar a las personas LGTBIQ+ dentro de sus propias comunidades. También fue una clase muy necesaria en Knox, ya que, incluso cuando allí la comunidad gozaba de más visibilidad y apoyo, las personas matriculadas en la clase pudieron aprender más sobre su propia historia. Esto ocurre en todo el país; tenemos universidades grandes que cuentan con programas especializados íntegramente en estudios de género, lo cual es muy necesario, pero también tenemos otras universidades más pequeñas donde aparece una clase de este estilo una vez cada dos años.

Hablando de educación, ¿por qué todavía es tan relevante y necesario incluir diversidad en el currículo nacional? ¿Por qué crees que la literatura es una buena manera de hacerlo?

Pienso que la literatura, en concreto las experiencias imaginativas que tenemos con las ficciones, es la mejor manera para acceder al mundo a través de la perspectiva de otra persona. Creo que se trata de un doble resorte, ya que, por un lado, es importante que las personas que forman la comunidad LGTBIQ+ se vean reflejadas en ficciones, en obras que hablen sobre ellas, descubriendo y definiendo así su propia historia. A diferencia de otras minorías, los padres y madres de estas personas no suelen inculcarles ni proporcionarles información sobre historia queer. De ahí que sus experiencias con la literatura sean tan necesarias, tanto para quien integra la comunidad como para aquellas otras personas que quieren mejorar sus papeles como mentores, proveyendo mayor apoyo y compresión. Con suerte conseguiremos cambiar algunas mentalidades, especialmente en lugares rurales como Iowa, un lugar muy religioso en el que las actitudes de ciertas personas pueden afectar gravemente a jóvenes de la comunidad LGTBIQ+. 

Estoy al tanto de que los materiales incluidos en la clase fueron escritos en diferentes periodos. ¿Por qué decidiste incluir, por ejemplo, The Convent of Pleasure de Margaret Cavendish, un libro que se publicó en 1688? ¿Por qué consideras que a día de hoy sigue siendo tan relevante?

¡Muy buena pregunta! Creo que lo incluí por varios motivos. El primero es por temas históricos, porque las palabras más importantes de la pieza teatral, «lesbiana» y «transgénero», son muy nuevas, como ocurre con la mayor parte de la terminología que utilizamos para hablar de identidad sexual. Todas las palabras han sido creadas en los últimos cien años y algunas aparecieron tan solo hace veinte. Esta terminología tan novedosa puede confundirnos y hacernos creer que en el pasado no hubo personas como nosotras, es decir, queer. Siempre es posible vernos reflejadas en el pasado. Por lo tanto, es muy importante tener también en cuenta a la literatura más antigua, para poder identificar en ella a personas que forman parte de la comunidad. También porque vivimos en una sociedad donde impera una sexualidad completamente binaria: «eres o gay o hetero». Existen diferentes tonalidades de gris; visibilizamos la bisexualidad, la asexualidad y las trans y no binarias. Sin embargo, la ideología que domina la cultura actual se basa en un binarismo gay-hetero. También vivimos en una cultura que define nuestra identidad a través de las atracciones que sentimos y de las personas con las que mantenemos relaciones sexuales. La literatura del pasado nos descubre que este sistema no ha sido siempre el que ha imperado y nos permite conocer hasta qué punto la sexualidad es un concepto que se ha construido y supeditado a la cultura. Una vez que entendamos esto, podremos acercarnos a la comunidad LGTBIQ+ desde otra perspectiva, reconociendo que todas las personas bajo este acrónimo formamos parte de la sociedad. Es crucial, por tanto, reconocer que el concepto de sexualidad sí tiene una historia detrás y que nuestra cultura no es ni la única que existe ni la mejor. 

¿Qué material incluido en el plan de clase (libro, artículo, película…) consideras como absolutamente necesario?

¿Solamente puedo elegir uno? Bueno, es cierto que empiezo la clase con Stone Butch Blues, lo cual quizás es un indicador de la importancia que le concedo a este libro. Es un texto que puede clasificarse como histórico, ya que los hechos ocurren entre la década de los 40 y de los 80 y trata sobre una comunidad lesbiana de clase trabajadora. El libro tiene como personaje principal a una persona que no se identifica del todo con la etiqueta «lesbiana», a veces se identifica como mujer, otras veces como hombre, decide empezar un tratamiento hormonal, luego decide dejarlo… Creo que la novela consigue visibilizar problemas que afectan directamente a las personas trans y que, en muchas ocasiones, se dejan de lado cuando en todos los proyectos que conciernen a la comunidad LGTBIQ. La identidad de género queda representada como un tema muy complejo y para nada binario. El personaje principal no encuentra su lugar, el cual se sitúa entre hombre y mujer, hasta que le obligan a elegir el género que más opresión sufre. También se trata de una persona de clase trabajadora, por lo que la imagen que se nos viene a la mente del movimiento de liberación gay de los Estados Unidos (un hombre blanco de clase media) se diversifica. Creo que por eso es tan importante empezar la clase con este libro que tiene de protagonista a una persona muy diferente a todas estas categorías y etiquetas tan cerradas. La novela también aborda problemas raciales, ya que algunas de las personas cercanas al personaje principal son personas racializadas, que tienen que lidiar con problemas que el resto de personajes, por su color de piel, no tienen que hacerlo.

¿Qué opinas del concepto «separar el arte del artista»?

Creo que es imposible. El arte proviene del artista, el cual lleva una vida concreta dentro de una cultura concreta, que a la vez se deja influencias por ciertas circunstancias sociales y por sus propias creencias. Intentar separar el arte del artista sería separar todo el contexto donde se produjo. ¿Te refieres, en concreto, a Shakespeare, que claramente no era hetero pero es un asunto que no se le presenta al alumnado? Es interesante ver las diferentes maneras con las que mitificamos a ciertos artistas. Con el fin de poner al autor en un pedestal, tiene que existir un hecho que pueda ser mitificado hasta convertir su figura en algo perfecto e intachable. Esto se consigue contando únicamente una parte de la vida del artista y escondiendo muchos detalles que son relevantes. Es algo que ha ocurrido bastante en el pasado, desde artistas no tan lejanos que estaban en el armario hasta algunos que datan de mucho antes, como Shakespeare, que se puede ver claramente que no era hetero pero es algo que hemos decidido obviar para convertirlo en el «mejor escritor de todos los tiempos».

Como has vivido en España, concretamente en Granada, ¿qué libro le recomendarías a una persona de habla hispana? 

Pienso que La habitación de Giovanni es una de las novelas más preciosas que se han escrito en inglés, pero no sé cómo reaccionaría un público hispano ante una traducción. La razón por la que recomiendo este libro es porque no es una novela alegre. Muestra la trayectoria psicológica de este personaje. Esta nos permite conocerle a él y a las personas estadounidenses, así como saber las razones por las cuales tuvieron que dejar su país, por culpa de una sociedad que había dado la espalda a su comunidad LGTBIQ+. Creo que el motivo por el cual incluyo la novela en el programa de clase es porque es bastante internacional: Baldwin escribe sobre su experiencia en Francia pero con la mente puesta en los EE.UU. Es una experiencia literaria única a la que accedemos a través de la perspectiva de alguien que es uno más de la cultura estadounidense pero que no se siente integrado en su propia comunidad. 

Entrevista realizada y traducida por Pedro Garrido Montanet

Esta iniciativa está organizada por Inserta Andalucía y por la Universidad de Granada, gracias a la financiación de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y al Proyecto «Educación Transversal para la Diversidad Afectivo-Sexual, Corporal y de Género» (código 419) del Plan FIDO UGR 2018-2020.

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