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En torno a las “disidencias” sexuales en la historia

Entrevista a Sonia Cuesta Maniar

¿En qué estás investigando actualmente? ¿Nos puedes explicar qué se entiende por “disidencia sexual”?

Estoy mirando represión a minorías sexuales en el tardofranquismo y los primeros años de la democracia, y especialmente centrándome en las prisiones de Huelva y Badajoz. Entré a estudiar el Doctorado pensando en “disidencia sexual”, que utilizaba yo como término, pero a medida que he ido refinándome, me di cuenta de que el término de “disidencia” es complejo, porque si lo definimos como un desacuerdo o disconformidad respecto a ciertas doctrinas, la separación de una persona por forma voluntaria e ideológicamente por no estar de acuerdo con su doctrina, realmente no podemos hablar de diversidad sexual en términos de disidencia, porque no es algo que venga de forma voluntaria, no escoges algo. La gente nace de la manera que es y se les percibe como disidentes desde un punto de vista de la autoridad, ya entramos en teorías de Foucault y la idea de poder y lo que se percibe, hasta qué punto el individuo debe al Estado y viceversa.

Así que el término de “disidencia” inicialmente lo utilicé porque estaba viéndolo más desde el punto de vista del Estado (cómo percibe el Estado a las minorías); a medida que llevo más tiempo en ello, te sientes un poco más apegado a los sujetos a los que estás mirando, a la gente que sufrió y te das cuenta de que disidencia no es nada, simplemente es percibida disidencia por la autoridad en ese momento. Hay que tener mucho cuidado con ese término (yo estoy teniendo más cuidado ahora), más que nada por dar el derecho a la gente que estoy utilizando, ya estén aún vivos o no, y por respetar el hecho de que algunos de ellos que se metieron en o se relacionaron con grupos de oposición al Gobierno, sí, pero hablar de disidencia de forma universal en lo que respecta a las personas que estaban afectadas por leyes o por costumbres y tradiciones es un poco más complicado.

Estás terminando la tesis, ¿no? ¿Qué tipo de material utilizas para estudiar este tema?

Sí, estoy haciendo mi cuarto año. Lo que utilizo son una mezcla de archivos y documentación penitenciaria desde expedientes, archivos de organización interna, y en los casos que puedo estoy utilizando información personal a través de entrevistas con gente que estuvo allí metida entre los últimos de los años 60-70, y también tengo información de gente que trabajaba en estas prisiones, ya fueran guardias o gente que trabajase de forma administrativa. Estoy tratando de entender desde un punto de vista no tan interior, sino tratar de entender lo que ocurría en estas prisiones, cuál era la realidad de esta forma de represión durante la época tardofranquista y cuánto cambió, si en absoluto durante los primeros años de la democracia, porque en la realidad, la Ley de Privacidad Social no se derogó hasta finales de los 70. Así que esto es relativamente algo de lo que no hablamos a menudo; se habla mucho de la Ley de Amnistía y como España forjó una democracia y un gobierno transicional, pero no se habla mucho de las minorías o la oposición al gobierno, o la percibida oposición al gobierno franquista, desde un punto de vista no político, sino social.

Esto es algo que ahora estoy averiguando, que realmente hay niveles de oposición bastante grandes en torno al final, la gente se empieza a organizar, se unen a grupos de oposición llamados COPEL (Coordinadora de Presos Españoles en Lucha), que se han hablado mucho de ellos en relación con otros presos sociales, ya sean vagos, maleantes, prostitutas, pero es que raramente se ha visto que diversidad sexual, minorías sexuales estuviesen relacionados con estos grupos, pero parece ser que sí, así que esto es bastante emocionante.

¿Entonces te mueves en los archivos con qué tipo de documentación?

Los archivos son un poco más complejos, lo que estoy mirando es documento penitenciario y civil, así que esto es información legal. Las leyes de privacidad en España solo te permiten ver documentos con información personal de aquí a hace 50 años, por lo que ahora mismo estoy limitada hasta 1970. Así que hasta esa fecha estoy mirando lo que puedo encontrar y hay alguna otra información que a veces se les cuela, porque también es ese otro tema completamente diferente, pero la realidad es que en España todos los temas que sean desde el inicio del franquismo hasta el día de hoy se ve como con un secretismo y con un miedo a oposición política terrible, así que nada está organizado, socialmente el Gobierno del PP nunca realmente intentó meter dinero para organizar y catalogar toda esta información…

Estoy particularmente dividida en tres archivos: la mayor parte de la información está en un archivo de Madrid, el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, y allí tienen un montón de información, pero claro, tienes que ir, está todo fatal puesto, no está catalogado, así que tienes que ir dentro de los diferentes legajos, caso por caso a ver si es un caso de qué tipo de vago y maleante, y qué tipo de peligrosidad social, porque te encuentras de todo, desde actividad delictiva habitual hasta prostitución, temas de drogas, y hasta los casos que me interesan a mí. El resto los estoy mirando en Sevilla, que allí tienen bastante sobre la prisión de Huelva y Badajoz, y algún caso suelto estoy mirando también de la Ciudad de la Justicia en Barcelona. Cada Comunidad Autónoma, además, rige de forma muy diferente cómo lidian con sus trabajos, información, documentos…

Son temas que son documentos bastantes delicados, temas que, al fin y al cabo, aunque ahora estemos en una situación mucho más relajada en este país, (bueno, “relajada”, a pesar de lo que está ocurriendo ahora en la pandemia), pero el registro policial y los antecedentes de estos prisioneros que estoy mirando no se eliminó hasta el 2001; aunque fueran sacadas de las prisiones a finales de los años 70, hasta el 2001 tenían antecedentes penales, aunque fuera simplemente por peligrosidad social. Así que esto es bastante reciente quieras o no, diecinueve años no es mucho tiempo. Y desde entonces mucha gente que estuvo en esas prisiones no quiere hablar porque han decidido que han sufrido lo suficiente, siguen haciendo vida, teniendo amistades dentro de la comunidad LGTBI, pero no participan de una forma muy continua y activa. Luego te encuentras una minoría que sí se ha vuelto bastante activista, como Antonio Ruiz Saiz, que abrió el colectivo, la fundación de presos sociales, de gente que pasó por esa ley. Él ha sido una persona que a los 17 años lo metieron en la cárcel; estuvo unos meses, pero claro, lo que vio allí fue increíblemente duro y se ha mantenido como una persona muy activa en ese entorno. Así que te encuentras un poco de todo, la verdad.

¿Has tenido alguna dificultad a la hora de hacer las entrevistas?

Te encuentras de todo, hay por una parte gente que no quiere hablar, te encuentras con cualquier tema realmente. Gente que estaba metida en temas políticos, que sufriera represión por temas políticos, son personas que no han hablado nada prácticamente, y cuando lo hacen, es a una edad mucho más mayor y tiene que conocerte primero. Así que claro, con muchos de los que he estado dado mi trabajo actual, mucha gente a la que entrevisto, es gente que quiere saber de ti antes, incluso al principio, cuando empiezas las entrevistas vas un poco con cuidado, hablas de su vida en general, porque no te van a hablar directamente sobre lo que pasó. Y luego cuando se sienten cómodos empiezan a hablar y es que es…; al menos lo que he visto con varios casos, es gente que te dice que no ha hablado nunca de esto y como que se siente incluso mejor. Muchas universidades te preparan por temas éticos sobre cómo actuar, qué preguntas no hacer, cómo evitar que estas personas que han sufrido ya tanto sufran más recordando lo que vivieron, así que hay que tener mucho cuidado y mantener el bienestar de estas personas lo más posible porque arduo han sufrido ya.

Lo que más me gusta de estos temas es que la gente sigue viva, me parece que te apegas más al tema cuando sabes la persona que está ahí detrás. Y quieras o no, hablamos mucho de diferentes personas relevantes a lo largo de la historia, o hitos, o personas que han sido clave en la historia LGTBI en el mundo, pero al fin y al cabo ellos son historias más pequeñas, gente que no ha tenido una voz, y son las que a mí me mueven personalmente. Porque claro, oímos hablar de figuras a lo largo de la historia, hablamos mucho de Lorca, se habla de Luis Cernuda que también es una persona increíble y su vida es maravillosa, pero al mismo tiempo, se nos olvida que, detrás de la historia y de estas personas relevantes de las que nos acordamos, hay muchas que acaban siendo olvidadas y que nunca han tenido voz y que al final te arriesgas a que mueran sin haberla tenido.

A través de los archivos yo iba inicialmente con la preocupación de que quizá serían los archivos un poco más cerrados, que no sabría ver identidad y subjetividad dentro de esos archivos penitenciarios, pero que realmente no son así, porque aunque los escribiera alguien que trabajara en la administración, o que los escribiera un médico, o los escribiera un juez o un abogado, se ve un poco quién está detrás de todo esto. A veces te encuentras cartas que mandan personas al juzgado pidiendo operaciones, las que están prácticamente rogando por su vida; te encuentras información médica incluso en las que entiendes qué está pasando y que hay casos de castraciones, terapia de electroshock hasta muy tarde, hasta el último caso que me he encontrado de lobotomía, en el 73. Así que son cosas muy tardías y aunque no sepamos exactamente quién era cada una de estas personas, algo de ellas hay, y eso es lo que me gusta recuperar, lo poco que se sabe de estas personas (personas que querían libros porque querían leer, gente que incluso se juntaba en prisión y les enseñaba alemán al resto de los prisioneros, etc.); te hace entender que es una historia más compleja que simplemente represión. Hay vidas ahí, hay amistades, hay problemas…; es el día a día de estas prisiones realmente y de esa vida.

Para esto sirve precisamente el estudio de la historia, ¿no? Para dar voz a todas las personas.

Somos gentes de temas sociales, de temas humanos, y esa individualidad y esa identidad son las que realmente nos mueven. Incluso cuando hablábamos de personas a lo largo de la historia, te encuentras a personas que tienen esa capacidad, o que por suerte, hemos tenido la capacidad de ver cómo eran realmente. Hay una serie de televisión en la BBC, que se llama Gentleman Jack, que va sobre la vida de Anne Lister, que era una persona parte de la nobleza en Inglaterra durante el siglo XVIII-XIX y tenía un montón de diarios que estaban todos cifrados en código, pero que ella hablaba realmente de lo que era ser una minoría sexual, de ser parte de esa diversidad sexual durante esa época que nos hace entender bien cómo era a lo largo de la historia y qué significaba entonces y ahora.

Una de las cosas que a mí me preocupa de todo esto es incluso meterme demasiado o meter demasiado de mí en lo que escribo, por eso tengo mucho cuidado cuando encuentro información que me hace ver que hay una diversidad allí, trato de presentarla tal cual es y cuanta más información mejor.

¿Cómo está la situación de España con la represión de estas minorías respecto a otros países? ¿Hay muchas diferencias?

Eso es muy interesante porque hay un poco de todo la verdad, porque en Estados Unidos sí que he encontrado represión, pero está muy medicalizado todo lo que eran minorías sexuales en Estados Unidos (incluso en Inglaterra) a lo largo de los 40-50, pero claro, la diferencia en España, particularmente, (imagino que en Portugal también, aunque esto tengo que leer más sobre ello), es que allí se veía desde un punto de vista más médico, y sí que te encontrabas con terapias de aversión, lo que llaman como “pray the gay away”, y centros a los que ellos mandaban a sus hijos que eran homosexuales o lesbianas y trataban de ver si les podían “reconducir” a través de religión o ciencia (pseudociencia). Mientras que en España lo interesante es que es algo realmente político, hasta 1954 que es cuando se modificó la Ley de vagos y maleantes (porque la Ley de vagos y maleantes existió en España desde la época de la II República, desde 1931-1932). Durante la Dictadura de Primo de Rivera también hubo represión a homosexuales, el problema es que durante la República esa sección del artículo se eliminó y simplemente era persecución de los llamados vagos y maleantes; pero en el 54 la Ley se actualizó para incluir a minorías sexuales también. Esto fue claramente problemático porque, a partir de ese momento, la represión contra ellos se vuelve más continua y mucho más fuerte. Hay gente escribiendo libros, por ejemplo, un libro escrito por un expolicía que se llamaba, bueno, su seudónimo era Mauricio Carl, pero su nombre real es Mauricio Carlavilla, y había estado muy relacionado con el Gobierno y había escrito muchos libros de propaganda, incluyendo libros contra los rojos, la gente de izquierdas, o la España roja; y en el año 52 escribe Sodomitas, que es un libro absolutamente despreciable, pero lo que hace es aplicar ideas en contra de las izquierdas, y lo que hace realmente es extrapolarlo a las minorías sexuales de España, y esto da mucho pie a que cuando se pasa la Ley, ese libro empieza a venderse de una forma mucho más regular; las ventas que habían sido relativamente bajas al principio del 52-53, explotan a partir del 55.

También durante esa época, y esto es algo que me parece bastante interesante, los casos de gente que acaban en prisión por la Ley de vagos y maleantes en el 52-53, a veces hay cosas, te encuentras frases como diciendo “esta persona hay rumores de que se trata de un invertido” (“invertido” es la palabra que suelen utilizar), y no suelen buscar más información sobre eso. Si eran ladrones, o lo que sea, se informaban más sobre su condición de ladrón o de drogadicto o lo que fuera, e ignoran la parte de homosexualidad. Sin embargo, a partir de finales de 1954 simplemente el rumor sirve como suficiente razón para meter a la gente en la cárcel. Y esto en sí es problemático porque la Ley, supuestamente, dice que la gente que acaba en la prisión tiene que haber suficiente evidencia como para probar que esta gente era o tenía su condición de inversión sexual, podía ser comprobada de forma inequívoca por haberlo realizado muchas veces o porque la gente lo supiera con evidencia. Y a pesar de eso, la mayoría de los casos es gente que acabó en la prisión porque alguien ha dicho o porque alguien cree. Hay mucha gente que dice que “ay, no, se ha acercado a mi hijo, y mi hijo dice que no, pero yo creo que este hombre tiene algo de raro”; así que los rumores y la sociedad empieza mucho más rápidamente a ir en contra de las minorías sexuales, que esto es realmente muy propio de España (en Estados Unidos o Inglaterra, por ejemplo, donde sí hay persecución médica, bueno, no es realmente persecución, gente llevando a sus hijos, hermanos o a su familia al médico porque creen que algo está mal con ellos o llevándoles a la iglesia esperando que todo vaya bien y mejor). En España es realmente político y hay una persecución mucho más institucionalizada y mucho más continua, severa y sistemática.

Incluso las lobotomías que sí que se hacían en Estados Unidos y las terapias de electroshock, a finales de los años 40 y principios de los 50, es mucho menos común, mientras que en España continúa, incluso si nos centramos desde un punto de vista médico, desde la medicina, que ves que a lo largo de la historia ha habido muchos debates sobre por qué sucede la homosexualidad, cómo se puede arreglar, no se puede arreglar… (esto es hasta finales de los años 50 o así). Te encuentras con figuras que son totalmente conocidas, como Hirschfeld en Alemania, que decían “esto es algo completamente normal, no hay nada que hacer, esto simplemente si tienen problemas hay que asegurarnos de que todo vaya bien, pero por lo general no es un problema médico”. Y en España sí que te encuentras algún caso de, por ejemplo, Gregorio Marañón, quien creía que esto se originaba particularmente en un desbalance en las hormonas. Su teoría era que si podías conseguir que las hormonas volviesen a la normalidad y tratar de alguna manera de arreglar ese, no error, sí diferencia, podrían completamente reconducirse; pero incluso en el caso de que no fuera así, él hablaba de ello como si fuera simplemente un caso como “es una gripe, no te preocupes, esto no pasa nada”.

Sin embargo, en España, a partir del inicio del franquismo y cuando empieza a haber interés en reprimir a esta gente, Vallejo Nájera empieza a hablar de ello, empieza a haber un gran número de psiquiatras que realmente dicen que esto no es una gripe, esto es como una tuberculosis, que si tienes un tuberculoso por la calle tienes que separarlo porque si no contagia al resto, y claro, empieza a desarrollarse terminología de contagio, de enfermedad, de separación completa o si no el resto de España va a correr riesgo. Esto es muy particularmente español, ese tipo de terminología tan cargada no existe en otros países a lo que he visto al menos.

Y respecto a las minorías, ¿has visto diferencias entre unos grupos y otros, que algunos hayan sido más perseguidos que otros?

Sí, completamente. Creo que al fin y al cabo hay una distinción muy definida entre minorías sexuales peligrosas y aquellas que no lo son. Por lo general, la gente que acaba en prisión suele ser gente que viene de familias humildes, gente que no tiene trabajos particularmente importantes, gente que no está afiliada de forma habitual al régimen. Te encuentras algún caso de personas que las arrestan y si tú les dabas nombres de otras personas (porque lo que hacían a menudo es pedir más nombres) que conociesen ese tipo de entorno, era posible que tuviese mejor trato y recibir menos tiempo en prisión o incluso de no entrar en prisión. Así que realmente había mucha presión a que ellos hablasen. Y en muchos de estos casos te dicen “no, yo mi amante era X”, y me he encontrado alguien que hablaba que su amante era en ese momento un alto cargo del Banco de España y que se encontraba con él en su piso que tenía cerca del Santiago Bernabéu. En este caso, te encuentras encima del papel un escrito en rojo “no contar” o “no pasar”, porque son cosas que ellos pueden averiguar y claramente averiguaron, porque él sabía exactamente dónde vivía este hombre porque había estado en su casa porque tenía una relación. Pero como su pareja era alguien que estaba directamente afiliado al régimen o de un alto cargo empresarial, a él no le perseguían.

Incluso te encuentras gente que habla de que ellos se descubren y descubren su sexualidad estando en el hospicio, en el colegio de pequeños, en colegios religiosos en los que los curas hacían cosas con ellos. Y claro, ahí también te encuentras el “no consta”, porque no quieren hablar de ello, porque incluso aunque den nombres precisos con los que habían estado con 12, 13, 14 años (aunque ese tema es más gordo aún, no es solo homosexualidad, te estás encontrando temas de pedofilia en la iglesia), no les interesa perseguirlo porque es gente que es cercana y amiga del régimen, podríamos decir. Hay un caso muy interesante que me encontré, en el 62, si no me equivoco, de un tipo que lo encuentran que tenía una relación con tres personas, él y otros dos, y los otros dos eran curas, un cura español y un dominicano, que se encontraban siempre en el Retiro, y luego solían irse a ciertas zonas donde sabían que no iba a venir gente. Al final las personas que acaban en la prisión son la persona que habló y el cura dominicano; el español no sufre ningún tipo de persecución policial o jurídica, y eso es interesante porque podría apuntar al hecho de que incluso si eres afiliado al régimen, o cercano al régimen, y eres una de esas buenas personas para el régimen, si no es español igual no es lo mismo.

Hay mucho y es difícil condensarlo en poco, pero es bastante interesante porque esto es Historia real, incluso cuando vas caminando por Madrid, he leído tantos casos que voy mirando calles y digo “ay, esta calle es donde ocurrió esto”. Acabas metido en ese mundo, dónde iba la policía, dónde sabían buscar, a quién interrogaban para ver de dónde podían sacar más nombres…, y acabas muy metido en ese mundo de lo que es ese tipo de represión en esa época.

Entrevista realizada por Estrella García Muñoz

Esta iniciativa está organizada por Inserta Andalucía y por la Universidad de Granada, gracias a la financiación de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y al Proyecto «Educación Transversal para la Diversidad Afectivo-Sexual, Corporal y de Género» (código 419) del Plan FIDO UGR 2018-2020.

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