fbpx

Educar en diversidad

Entrevista a Ana Belén García Berbén

¿A qué te dedicas? ¿En qué proyectos en materia de LGTBI has colaborado?

Estoy trabajando en la Universidad de Granada, en el Departamento de Psicología Evolutiva de la Educación; en estos momentos soy titular de
universidad. Estudié la Licenciatura de Psicopedagogía, y el Doctorado en Psicología Evolutiva y de la Educación en la UGR. Estuve en distintos centros de la Universidad de Granada, con estancias en universidades distintas, como la Universidad de Berkeley (en San Francisco) a raíz de un proyecto de innovación docente sobre género en el que trabajábamos la homosexualidad, la orientación sexual y la formación de futuros docentes [Gender and Sexual Orientation: From cultural discourses to innovation in teacher training]. A raíz de eso empezamos a hacer trabajos y tenemos un proyecto ahora también. Pero inicialmente lo que hicimos fue trabajar el tema de género en general y luego más específicamente ver un poco algunas de las actitudes, lo que pasa que eso fue al principio del 2000, y trabajamos las actitudes hacia la homosexualidad de futuros docentes y eso relacionado también con estudiantes en general de Magisterio y también lenguas extranjeras. En clase también trabajábamos esos temas; yo, por ejemplo, doy clase de Psicología del Desarrollo y Psicología de la Educación, y pues incluíamos temas de orientación sexual en esas asignaturas.

Ahora estamos en otro proyecto de innovación que finaliza este año, y en este caso, sería de la diversidad sexual, corporal y de género. En aquel momento fue solo de orientación sexual, y específicamente, solo la homosexualidad; ahora ya hemos incluido toda la diversidad corporal y de género. Es más, las actitudes que nosotros trabajamos en ese momento eran más manifiestas, porque en aquella época todavía quizás no estaba tan bien visto ser homosexual como ahora, no estaba tan aceptado (finales de los 90, principios del 2000). Ahora ya va cambiando un poco, las últimas investigaciones muestran que aquí las actitudes no son tan manifiestas, sino que son más sutiles, aunque todavía hay grupos de estudiantes que sus actitudes son muy manifiestas, es decir, cuando me refiero a manifiestas, me refiero a actitudes que se reflejan no solo en lo emocional o en lo cognitivo, sino que se reflejan en lo comportamental (por ejemplo: no quieren juntarse con personas que puedan ser homosexuales). Entonces eso hoy en día no puede verse en España tanto como puede verse en otros países. Pero en aquella época nosotros sí nos centramos en ese tipo de actitudes más manifiestas (no trabajábamos tanto las sutiles). Ahora en nuestro proyecto de innovación actual ya no solo vemos la orientación sexual, sino también la identidad de género, la intersexualidad, es decir, todas las letras del LGTBIQ+ (personas queer, fluidas…), todas las diversidades.

Soy responsable de un proyecto de innovación financiado por la Junta de Andalucía, con los fondos FEDER (lo hemos centrado principalmente en la provincia de Granada), y se trata de investigar cuáles son los conocimientos y las actitudes, en este caso, más sutiles, del docente en formación, es decir, estudiantes que están ahora en las universidades y del docente que está en activo ya (maestros y maestras de infantil y primaria). El objetivo final es hacer una especie de diagnóstico para conocer o detectar cuáles son los falsos mitos, cuáles son los conocimientos que tienen correctos e incorrectos que poseen esos docentes, cuáles son algunas de las actitudes más referidas a actitudes más emocionales (las actitudes tienen como tres componentes: uno que es más cognitivo, las creencias; otro que es más afectivo, más emocional; y por último, el comportamental). En ese tipo de actitudes se está viendo que en la actualidad las personas tienen una actitud más sutil hacia la diversidad afectivosexual, de género y corporal. Y esa sutileza hace que en algunos instrumentos que se utilizan ahora mismo (la mayoría de ellos son traducidos de América, Norteamérica, Canadá, de otros contextos), no se detectan; son actitudes que no son capaces de ser recogidas por esos instrumentos, entonces, por eso, el proyecto pretende diseñar un instrumento y diagnosticar esos conocimientos, indagar cuáles son los conocimientos y la falta de ellos, y qué actitudes tiene, y a partir de ahí, intentar diseñar intervenciones e incluso de la universidad, diseñar programas educativos y planes educativos que mejoren esos conocimientos y actitudes.

¿Cómo podemos distinguir la diversidad sexual de la de género? ¿Qué diferencias hay entre una y otra?

Principalmente, cuando hablamos de diversidad sexual nos referimos sobre todo a aspectos referidos a todo lo que serían las relaciones afectivosexuales. La orientación, o la opción (algunos autores anteriormente hablaban de orientación porque se entendía como algo más estático, mientras que ahora se entiende como una opción sexual), es el derecho de la persona a poder decidir y optar por unas relaciones afectivosexuales u otras.

En cuanto al género, tiene que ver con la identidad de género, con la identidad que tenga esa persona, por tanto, es una decisión y una construcción personal. En el caso anterior también era una opción, una decisión también personal, pero era más referido a las relaciones que podemos establecer con una persona (de quién te enamoras). Sin embargo, en el género tenemos varios elementos: los roles de género, la identidad de género, que son aspectos diferentes a esa relación afectivosexual.

Luego está también la expresión de género, que también es diferente, sería cómo nosotros nos expresamos realmente, características… Si hablamos en términos más binarios, la expresión de género es más cisgénero que está más cercana si es una chica, que se identifica como chica, que se expresa como chica, sus gestos, su forma de vestir… Por otra parte también estaría la identidad de género, que se identificara como chica también.

¿Por qué es importante educar en materia de diversidad e igualdad? ¿Es importante hacerlo desde una edad temprana?

Por supuesto. Hace unos años se hablaba de la integración, hoy día se habla de la inclusión, de la escuela inclusiva, refiriéndose a la necesidad que tenemos las personas de conocer la diversidad que existe en nuestro entorno desde los primeros días (si hace falta en el jardín de infancia, en centros infantiles). Es importante conocer toda diversidad desde que somos pequeños porque en la medida en que conozcamos esa diversidad y convivamos con ella, vamos a poder normalizarlo, podríamos decir. Un niño, una niña, un niñe que crece en un ambiente en el que sabe que hay una pareja de dos chicos o dos chicas, o que hay una persona trans, pues va a ser una persona que a lo largo de su vida lo va a ver como otra de las opciones, va a ser mucho más respetuoso hacia los otras personas, va a ser capaz también de construirse así mismo con una mayor libertad y mayores posibilidades para decidir quién es o quién quiere ser.

En Psicología del Desarrollo uno de los temas que encontramos cuando hacemos las investigaciones es que hay muchos docentes, maestros y maestras que consideran que el tema de la diversidad sexual o de género o corporal (me refiero sobre todo a las personas intersexuales) debe tratarse cuando son más mayores, adolescentes; y en la investigación, en Psicología del Desarrollo y de la Identidad se muestra que desde que los niños tienen 3 o 4 años ya están desarrollando su identidad sexual, ya son conscientes de esa identidad sexual, y también de las diferencias en torno a los 4, 5 y 6 años ya son conscientes de las diferencias de sexo y género, de la constancia del género. En ese sentido, pueden entender perfectamente o pueden haber construido ya una identidad de género que no es acorde a su sexo.

Hay muchas veces que hay problemas a la hora de aceptar que los niños y niñas de 6-7 años puedan saber ya identificarse o sean capaces de identificarse con una identidad de género que no sea la que se espera o la que espera la sociedad. Sin embargo, las investigaciones en psicología demuestran que sí, que perfectamente: ese niño, niña, niñe, su desarrollo cognitivo y emocional le permite identificarse ya en la diversidad que existe; también puede haber niños, niñas, niñes que no se terminen de identificar o no lleguen nunca a identificarse con un rol o una de las identidades que establezca la sociedad (personas fluidas, personas queer… que no se identifican con un género o un rol concreto).

¿Cómo puede afectar a la larga el acoso/bullying en este contexto al desarrollo de los menores?

Hay muchas investigaciones sobre el bullying y las consecuencias; existen menos investigaciones sobre cuando el bullying se perpetra por la discriminación o estigma que pueda llevar el tener unas características u otras. Si las personas discriminan o tienen un estigma hacia las características de otra persona (como puede ser, por ejemplo, su identidad de género, su condición sexual), en ese caso se ha estudiado en general sobre todo, y luego específicamente sobre todo a personas homosexuales y también personas trans. Y bueno, hemos conocido casos, no solo de la investigación, sino en los medios de comunicación, casos que pueden llegar al suicidio. Entonces esas consecuencias pueden ir desde una no aceptación desde el comienzo, que puede provocar una transfobia u homofobia interiorizada (o sea, que las mismas personas que son personas trans, homosexuales, bisexuales, queer, etc., esas mismas personas pueden sentir fobia así mismas o hacia personas con características similares), hasta…; bueno, esa homofobia interiorizada y el acoso y el bullying pueden ir conllevando hasta el suicidio por parte de la persona. Por tanto, las consecuencias son muy graves.

Cuando el bullying se debe a la discriminación que tiene una persona o la discriminación que ejerce una persona hacia otra debido a un, podríamos decir, un estigma que hay en la sociedad (esto puede ser también por ejemplo a personas migrantes, de etnia o raza negra, de color, no tiene que ser referido solo a la homosexualidad o a la transexualidad o a las personas transgénero, sino que puede ser cualquier persona que tenga un prejuicio, que discrimine y tenga un estigma hacia unas características de otra persona), en este caso, el bullying es distinto, porque cuando es por razón de diversidad sexual, ahí puede ocurrir que la persona, como hemos dicho antes, no tenga solamente las herramientas, sino que no tiene por ejemplo el apoyo familiar, que es muy importante. En muchos casos de este tipo de bullying la familia no apoya a quien lo está sufriendo. Entonces no tiene apoyo externo, a no ser que conozca asociaciones, que tenga un grupo de amigos, amigas, amigues, que le apoye…; si no es el caso, imagínate una persona que está sufriendo ese tipo de acoso y que no tiene apoyo ni ayuda de nadie, ni siquiera pueda pedir esa ayuda. Cuanto más pequeño peor, porque cuanto más mayor eres, más recursos puedes buscar, más opciones de amistades de otros contextos tienes. Por ejemplo, en la universidad se pueden sufrir casos también de homotransfobia, pero son casos hacia universitarios y universitarias que creo que si es una persona que lo ha estado sufriendo, sí podría ser muy grave, pero si son personas que en cierto modo tenían, o en cierto modo lo habían superado y vuelven a sufrir ese acoso, creo que pueden tener mejores recursos y más herramientas porque están en un contexto donde hay mucha más variedad de personas, tienen más posibilidad de contactar por redes sociales, por servicios de la universidad, (la Universidad de Granada, por ejemplo, tiene una oficina LGTBIQ, y otras universidades ya la están activando). Todo eso le va a permitir tener más ayuda; está claro que una persona que llega a la universidad, aunque se haya sentido acosado o haya sido acosado en etapas previas, va a tener seguramente unos recursos, porque si no, no habría llegado a la universidad (la mayoría, la peor época en las consecuencias del bullying suelen ser en la adolescencia).

Hay diferentes características, por ejemplo el poco apoyo familiar que pueda tener la persona en estos casos, el estigma, la injuria… Hay muchas expresiones que ya están discriminando y ejerciendo un prejuicio hacia las personas, ese estigma o ese prejuicio que se ejerce también afecta más a este tipo de bullying que en otros tipos (por ejemplo, expresiones como “mariquita el último”, etc., etc.). Luego en el horizonte de la injuria, por ejemplo, el hecho de que haya personas que dejan de relacionarse con alguien que esté siendo acosado porque consideran que eso puede “pegarse”. Entonces hace que a la persona se le aísle aún más, las relaciones cada vez son menores y la posibilidad de salir de ese acoso es mucho más difícil. Si no tiene personas alrededor que lo apoyen, va a ser mucho más difícil contarlo y buscar ayudas y apoyos; lo mismo que ocurría con la familia: si la familia desde que es pequeño la escuchas insultando y agravando a personas que ven en la tele, pues rara vez esas personas van a pedir ayuda en su familia.

Las consecuencias pueden ser, dependiendo de todas esas características, que duren más o menos tiempo, de las posibilidades de apoyo que tenga esa persona, dependiendo de muchos elementos, pues pueden ser aspectos menos generales, como por ejemplo, que deje de irse con alguna persona o empiece a no querer ir al centro, que pueda somatizar esa discriminación que está sufriendo o ese bullying (porque inicialmente puede ser discriminación pero luego terminar con bullying) con dolor de barriga, con escapadas de la casa incluso para no querer ir al centro, que su rendimiento académico empeore…

Dependiendo de las características de esas personas, características más individuales y personales, de cómo la persona afronte esa situación de discriminación y bullying, de las herramientas individuales y apoyos que tenga, la reacción que tenga esa persona va a ser diferente. Puede haber personas que hayan sufrido acoso de pequeños que han estado yendo o siendo expulsados de un centro a otro, y no es porque esa persona sea, bueno, es conflictiva, pero si ese conflicto no se estudia bien no se puede saber que realmente le viene por la discriminación y el bullying que ha estado sufriendo o que sigue sufriendo.

Es importante que el profesorado se forme en materia de LGTBI, de diversidad, de igualdad… En este caso, ¿sería interesante que los padres también recibieran formación en esta materia para apoyar a la causa?

Por supuesto. Un TFG que ha defendido este año un alumno iba en ese sentido, se centró en eso, en un taller o una intervención en una asociación de familias de un centro, y cuando planteamos el TFG inicialmente, íbamos a trabajar solo diversidad sexual, corporal y de género, y la formación en este tema de familias. Pero conforme él fue leyendo y consultando, con su experiencia previa en contacto con una familia y su experiencia escolar, me planteaba que si lo hacía así, habría muchas familias que son las que más lo necesitan que no irían al taller o a esa intervención formativa. Él lo planteó en un aspecto más de género en el que ya ampliaba el campo y algunas de las actividades iban relacionadas con el tema de género, etc., y algunas actividades las iba incluyendo poco a poco para que las familias no dejaran de ir al taller. Igual que nosotros tenemos el problemas de posibles estigmas y prejuicios que puede haber entre los docentes para hacer ese diagnóstico o ese estudio y luego hacer la formación, pues lo mismo ocurre con las familias. Hay muchas familias que son reticentes en saber sobre el tema, simplemente en saber sobre el tema y conocer más, no quieren saber del tema. Ahí están familias con unas características muy específicas: como por ejemplo, la religión, en casi todas las investigaciones que nosotros estamos realizando, las creencias religiosas serán muy determinantes de las actitudes y de los conocimientos de esas personas (cuanto más compromiso tengas con la religión, peores son esas actitudes). Entonces te puedes encontrar con familias que tienen esas características, u otro tipo, que se niegan a saber sobre el tema y seguramente son las familias que más lo necesitan. Es indispensable formar a las familias, pero hay que buscar estrategias o buscar modos para poder enganchar y hacer ver la necesidad y la importancia de saber sobre el tema, de romper falsos mitos, falsas creencias que existen hoy en día en la sociedad.

En cuanto a las familias, por ejemplo, es importante de cara a la formación docente saber bien esta característica. Hace poco tuvimos una conferencia aquí en la UGR, vino Charo Rueda y exponía la importancia de que, a diferencia de otros casos de bullying, en los que lo primero que hay que hacer es llamar a la familia, en este caso, los docentes tienen que estar bien formados y ser conscientes de que a la familia no se le puede informar porque a veces es peor. Hay que hablarlo con la persona implicada; y si la persona implicada acepta y quiere que se le informe a la familia, informarle, pero si no, no, porque en estos casos puede ocurrir que la situación vaya a más, porque en la misma familia también sufra ese acoso, porque a lo mejor en la misma familia no se sabe nada y el conocimiento de ello puede agravar.

Respecto al significado que le damos a las palabras, ¿el lenguaje no sexista puede visibilizar y favorecer al colectivo?

Desde mi punto de vista, sí, totalmente. Hay una profesora aquí en la Universidad de Granada que estaba llevando a cabo una investigación sobre la influencia del uso del lenguaje en las aulas, ya no solo para temas de género, que está bastante afectado (no hablar en masculino, en ese sentido, yo cada vez lo intento más, aunque no siempre lo consigo, porque claro, el lenguaje está tan tan interiorizado, podríamos decir, que cuesta cambiarlo). Es más, yo creo que muchas de las personas que consideran que no es importante son las que más interiorizado lo tienen, es decir, las que menos conscientes son. Si seguimos lo que propone Vygotsky, este decía que el pensamiento es realmente el lenguaje, y cuando te pones a reflexionar, buscando soluciones a problemas o estás haciendo cualquier cosa con tu pensamiento, estás utilizando un lenguaje interno, de manera que tu lenguaje influye en los términos, las palabras que utilizas en ese lenguaje van a influir indudablemente en tu pensamiento, y ese pensamiento puede influir en tus actos. En ese sentido, Soledad de Lesmus (de la facultad de Psicología, del Departamento de Psicología Social), comentó en unas jornadas de aquí de la universidad de investigaciones que estaban llevando a cabo su grupo de investigación sobre la importancia de ese lenguaje y cómo ese lenguaje puede influir, cómo hay ya estudiantes que se sienten más aceptados o más unidos en una educación más inclusiva cuando el lenguaje que se utiliza no es machista, es decir, se habla de chicos-chicas (en ese estudio aún no estaba chiques) o el neutro (el no usar esa concepción tan binarista); ya ahí se está mostrando cómo ese lenguaje sí parece estar influyendo. Yo lo defiendo e intento usar un lenguaje inclusivo porque lo considero muy importante.

Entrevista realizada por Estrella García Muñoz

Esta iniciativa está organizada por Inserta Andalucía y por la Universidad de Granada, gracias a la financiación de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y al Proyecto «Educación Transversal para la Diversidad Afectivo-Sexual, Corporal y de Género» (código 419) del Plan FIDO UGR 2018-2020.